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Cómo puedes alcanzar la paz con la naturaleza

Aconsejamos: Paz ambiental Apreciar la biodiversidad, la soberanía alimenticia, la identidad social y, al tiempo, elementos naturales fundamentales como el agua y sostener la utilidad de los ecosistemas, entre otros muchos.

Varias cosas tienen la posibilidad de irrumpir nuestra cabeza en el momento en que oímos charlar de “paz interior”. Pienso que lo primero en lo que tendemos a meditar es en un espacio, aroma, armonía o compañía que evoca esa sensación de calma. Pero podríamos cuestionarnos: ¿qué es verdaderamente la paz interior? ¿Exactamente en qué radica? ¿De qué forma puedo alcanzarlo?

La paz es —según San Agustín de Hipona— calma en el orden. Esto es, una sensación de seguridad que se consigue en el momento en que mi contexto está ordenado, en el momento en que todo está en su rincón preciso, en su instante preciso. Podríamos decir que hay paz en el momento en que hacemos lo que debemos llevar a cabo; esa seguridad de que en el momento en que debo estudiar lo hago, y en el momento en que toca entretenerse y reposar asimismo lo puedo realizar bien. Un corazón en paz es aquel con la capacidad de gozar cada instante a su antojo, sin saltos, sin la obligación imperiosa de estar en incesante movimiento o de estar siempre y en todo momento en agobiada actividad. La paz puede llegar a los que trabajan, a los que estudian, a los que descansan, a los que ríen y hasta a los que lloran. Todos tenemos la posibilidad de lograr la paz: en el momento en que podemos encontrar ese orden de las cosas, ese orden interior, esa fantástica armonía que nuestra naturaleza nos transmite.

¿Nos encontramos en armonía con la naturaleza?

La naturaleza es un ser que quiere, resguarda o agrede para defenderse. Vivir en armonía con la naturaleza pertence a los valores que nos identifica, lo que ahonda nuestra creencia de que la relación armónica entre el hombre y la naturaleza es posible y deseable, brindándonos salud y calidad de vida con respeto al medioambiente.

Siendo el capitalismo una alarma por la vida, hay que hacer un nuevo estilo que devuelva la tranquilidad y al humano. En el producto «Ropa verde ropa ecológica» ahora les charlé del diálogo que se inició el 23 de abril en la sede de la ONU, en este enfrentamiento se incluye la cuenta de una exclusiva forma de pensar y reforma cultural. Asimismo menciona a los cimientos de un nuevo servicio económico que apoye una humanidad mucho más sostenible y que tenga una profunda cuenta por la Tierra como su valor fundamental.

En 2012 se decretó en Bolivia la “Ley Marco de la Madre Tierra y Avance Integral para el Vivir Bien”, que establece los “derechos de la Madre Tierra como sujeto colectivo de interés público”. Además de esto, en 2017, por medio de una ley federal, Australia reconoció legalmente al río Yarra como una entidad viva indivisible que merece protección gracias a su relación intrínseca con las comunidades habituales que vivían durante las riberas del río. Son reconocidos como sus guardianes.

Más allá de que Colombia dió pasos tímidos en las discusiones sobre la titularidad de los derechos no humanos –como en la situacion de la declaración del río Bita en Vichada como río protegido, o como en una resolución del Consejo de Estado en 2013 en el que se responde afirmativamente a el interrogante sobre si los animales tienen derechos, la declaración explícita de los derechos de la naturaleza no se da hasta 2016. En ese año, la Corte Constitucional reconoce al río Atrato como sujeto de derechos en contestación a un amparo anunciado en pos de las comunidades étnicas del Chocó. La meta era frenar la extracción ilegal de minerales y la tala ilegal, cuyas secuelas para el río y las comunidades son irreversibles. La Corte fundamentó su resolución en el reconocimiento de los derechos bioculturales, esto es, los derechos que tienen las comunidades étnicas de dirigir autónomamente sus territorios según sus leyes y prácticas. No tiene que ver con nuevos derechos, sino más bien de la integración de los derechos de las comunidades étnicas a su cultura ahora la protección del medioambiente que habitan, desde la relación intrínseca que hay entre los dos.

La Corte ordenó entonces la creación de una comisión de catorce guardianes del río. Si bien ahora fueron seleccionados, requieren ser una parte de los proyectos de descontaminación y protección de sus vidas.

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