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Cómo es el sol en realidad

El Sol es una estrella. Es una gigantesca esfera de gas ardiente que reluce y da un giro cerca de todos y cada uno de los planetas, o sea, es el centro del sistema del sol.

El Sol es blanco. La luz del sol se constituye de luz de múltiples colores, que son exactamente los mismos colores que el arco iris. Como cualquier cuerpo incandescente, el Sol emite luz en un fantasma continuo de colores. El verde es el color mucho más profundo y sustraído del azul del cielo se traduce en amarillo para el ojo humano. Un elemento blanco es aquel que refleja por igual todos y cada uno de los colores que recibe. La nieve y las nubes son buenos ejemplos, pues si el Sol fuera amarillo, la nieve y las nubes serían amarillas.

A pesar de que los humanos perciben el Sol como amarillo en el momento en que lo ven de manera directa, de todos modos es blanco. El Sol está compuesto por una compilación de gases como el helio, el hidrógeno y otros elementos. Hace tanto calor que emite luz blanca. Si miraras al sol en el espacio exterior en vez de la atmósfera de la Tierra, parecería blanco en vez de dorado. Esto se origina por que el aspecto de sus rayos se distorsiona conforme atraviesa la atmósfera terrestre.

Aprendiendo el Sol

En el mes de agosto de 2018, la NASA lanzó Parker Del sol Probe para arrimarse al Sol mucho más que cualquier satélite previo. Esta es una ocasión única para estudiar «la estrella en nuestro patio trasero», como le agrada decir a la directiva de la División de Heliofísica de la NASA, Nicola Fox. Y la sonda está observando el Sol de cerca a lo largo del mínimo del sol.

La nave espacial está desarrollada para contribuir a contestar cuestiones escenciales sobre el viento del sol que procede del Sol y desperdigada partículas energéticas por todo el sistema del sol. Sus instrumentos asimismo podrían ofrecer un concepto de por qué razón la corona del Sol, la atmósfera exterior de la estrella, es considerablemente más ardiente que la área real. La corona tiene 1 millón de Kelvin (unos 999,726 grados Celsius), al tiempo que la área tiene unos 6.000 Kelvin (unos 5.726 grados Celsius).

Lo que entendemos sobre el Sol

De cerca, el Sol semeja un colosal dispositivo a puntito de explotar. Todo hierve y es muy desequilibrado y precario. En verdad, el Sol no va a explotar. Tras quedarse sin comburente y transformarse en una enorme roja que rodeará nuestra órbita, perderá sus capas mucho más ajenas y colapsará en una enana blanca. Para por último fallecer en una enana negra de consistencia inconcebible. Los humanos no observaremos eso. Bastante antes, en mil millones de años, la estrella va a ser tan refulgente y también incandescente que secará los océanos y destrozará el escudo imantado de nuestro mundo. Adiós Vida.

No obstante, para nosotros el Sol es la estrella inextinguible y siempre y en todo momento lo veneramos como una deidad. Su estudio empírico se inició en la antigüedad, en observatorios megalíticos como el de Stonehenge (Reino Unido). Del modelo geocéntrico del sistema del sol del heleno Ptolomeo, pasamos al modelo heliocéntrico de Nicolás Copérnico. Entonces se añadieron las leyes de Johannes Kepler sobre el movimiento de los planetas y los puntos de oscilación gravitacional de Joseph-Louis Lagrange.

El tono de las estrellas cambia

En dependencia de la etapa de la vida en la que esté, el tono de las estrellas cambia. Por consiguiente, las tonalidades que consigue el Sol cambian durante millones de años. Generalmente, todas y cada una de las estrellas son azules, blancas, rojas y doradas, en dependencia de su edad. No obstante, en el final de su historia se transforma en una supernova vulnerable a explotar.

La explosión de una supernova es el fenómeno central de de qué manera muere una estrella. Según la NASA, este género de detonaciones galácticas son las mucho más enormes que la raza humana haya visto en la historia. Suceden en el momento en que una estrella muere —con una masa 5 ocasiones la de nuestro Sol—, y trata de hallar comburente para continuar viva.

¿De qué manera se compone el Sol?

Conforme se consume el hidrógeno del Sol, se transforma en helio.

El Sol es una enorme bola de plasma, prácticamente totalmente redonda, compuesta primordialmente por hidrógeno (74,9%) y helio (23,8%). Además de esto, tiene dentro una porción de manera comparativa pequeña (2%) de elementos como oxígeno, carbono, neón y hierro.

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