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Cómo decir envidia sin decirlo

1 animosidad, resentimiento, antipatía.

De los siete errores capitales, quizás la pereza y la gula son los mucho más simples de perdonar, al tiempo que el que mucho más daño y desgracias, crímenes y guerras causa, imagino, es la envidia. En lo que se refiere a la pereza, nos es de manera perfecta lícito manifestarla en diferentes situaciones, y la gula —siempre y cuando sea extraña—, mucho más que escandalizar, nos hace reír. En lo que se refiere a la envidia, en cambio, no nos atrae manifestarla abiertamente, si bien, en honor a la verdad, en el momento en que hacemos algo guiado por la envidia, no tenemos la posibilidad de eludir exponernos, y los espectadores se van a dar cuenta inmediatamente. nuestra pequeñez ética. .

La envidia es una emoción prácticamente universal, y para no alimentarla es precisa una constitución ética única. Varias personas son agraciados poseedores de semejante constitución. La mayor parte, no obstante, no lo son. Las condiciones que dan rincón a la envidia son asimismo prácticamente universales, ya que absolutamente nadie, por favorecido que esté por la fortuna, lo es en todos y cada uno de los puntos; Siempre y en todo momento va a haber otros a quienes se les puede envidiar ciertos recursos, al paso que todos y cada uno de los recursos de otra gente tienen la posibilidad de ser objeto de envidia: dinero, popularidad, increíble desempeño en tal o como actividad, buenas relaciones intrafamiliares, salud, talentos, etcétera. vida sexual, muchas amistades, etcétera. E inclusive si alguien encontrase a alguien tan anormal que el cielo, por causas incomprensibles, lo hubiese dotado abudantemente con todos estos recursos, todavía podría quedar expuesto el pecado de la envidia, pues posiblemente otros se hallen en tal o como situación. ¿Exactamente en qué aspecto van a estar mejor dotados?

Te criticarán públicamente

Entre las especificaciones mucho más importantes de un individuo recelosa de ti es menospreciarte o llevar a cabo comentarios negativos sobre ti en frente de otra gente. Frecuentemente estas lanzas envenenadas te alcanzan sin aguardarlo, y en el momento en que eso pasa no tienes idea de qué forma accionar. Esa es vuestra virtud, la de pillarnos desprevenidos, la de utilizar una audiencia a fin de que se marchite la degradación y de esta manera asumir el poder sobre nosotros.

Si deseas detectar a la gente envidiosas, presta atención a su lenguaje no verbal. Tomemos un caso de muestra. Pasaste por alguna oposición, no podrías estar mucho más feliz y mucho más brillante. Le afirmas a tu amigo las “buenas novedades” y él se llena de alegría. En este momento, si miras sus expresiones, son forzadas, su sonrisa es antinatural, falsa. Puedes ofrecerte cuenta enseguida de que está fingiendo. ¿Por qué razón? a fin de que tu envidia pase inadvertida.

Baja autovaloración:

La gente con un nivel de autovaloración mucho más bajo tienen mayor peligro de sentirse inquietas, enojadas y irritantes por el éxito o el confort de otros temas populares. La inseguridad o falta de seguridad en nuestro potencial en los estudios, el trabajo o las relaciones sociales nos hacen mucho más sensibles a los capítulos de envidia sencillamente pues alguien próximo terminó brillantemente sus estudios, logró un óptimo trabajo, ganó un premio en la lotería o anunció la fecha inminente. de tu boda, por poner un ejemplo.

O sea, los ‘envidiosos’ acostumbran a tener una percepción negativa de sí mismos que les transporta a equiparar todo el tiempo su suerte con la del resto y a sentirse perjudicados y víctimas en el momento de competir o perseguir objetivos vitales.

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