Terminó el carnaval con sus murgas porteñas

El lunes pasado el Carnaval Porteño colmó la icónica Av. de Mayo, en un cierre al que concurrieron más de 100 mil personas. El corso recorrió con banderines de colores desde Irigoyen hasta Plaza de Mayo en un evento que quedará en la historia del festejo murguero.
Los visitantes pudieron disfrutar de gastronomía internacional, una presentación de la colectividad boliviana, cuatro de las murgas con mayor trayectoria de la Ciudad, bandas en vivo, tatuajes temporales, diseño de trajes y mucho más.

Tatuajes temporales

La fiesta comenzó con la característica alegría boliviana que representó, desde su colectividad, a las ciudades de La Paz, de Oruro, de Santa Cruz y de Cochabamba, y deleitó al público con su danza y el color de sus trajes. Luego fue el turno del deslumbrante show que propuso «La Pipetuá», con magia, acrobacias y música en vivo.

Colectividad Boliviana

La primera murga porteña de la tarde fue «Enviciados Por Saavedra», agrupación con 15 años de historia que contó con más de 20 instrumentos. Momentos después de su despedida, sobre el escenario ubicado en la calle Bolívar, desfilaron «Soñadores de Villa Pueyrredón» que al ritmo del bombo y del platillo lograron teñir el aire de rojo, gris y bordo.
La tarde entraba en calor y la gente comenzó a vibrar al son del ecléctico ritmo del set presentado por Tamara Ferreira A.K.A (también conocida como) Dj Sky, dj de la trappera Argentina Cazzu.

Durante el final, las multitudinarias murgas «Los Reyes del Movimiento de Saavedra» y «Los Viciosos de Almagro» se abrieron paso llenando la noche de danza, ritmo y alegría. Para cerrar la fiesta, sonó Rafaga, la mítica banda que hizo temblar las calles y mover a todas las personas.
A puro baile y canto el Carnaval Porteño culminó en una de las avenidas con más historia de nuestro país.

Diferencia entre la murga porteña y la del resto del país

Los corsos se presentan todos los fines de semana de carnaval; un mes antes del miércoles de ceniza. Aunque generalmente se adopta todo el mes de febrero, más allá del desajuste

En Buenos Aires cada murgas desfila bailando a lo largo del corso y cantando, mientras que en las provincias solo lo hacen en el escenario, junto a las autoridades. En cambio en Buenos Aires al palco suben los directores o glosistas que presentan a su murga en una introducción, entonan algunas de sus canciones de entrada, crítica política y retirada. También es características su vestimenta, de coloridas galeras y levitas, herencia de la parodia que los sectores populares les hacían a los sectores acomodados del siglo XIX.

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