Sindicalistas utilizan técnicas de yudo para mejorar su imagen

Así como en el yudo se usa la fuerza del atacante en su contra, sindicalistas de diferentes gremios explicaron cómo utilizaron los agravios sufridos para mejorar la imagen de sus organizaciones y la de los trabajadores y trabajadoras en el seminario de comunicación sindical Feos Socios y Malos, que dicta la cátedra del profesor Christian Dodaro en la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA.

“Qué dicen sobre nosotrxs y qué hacemos con lo que dicen de nosotrxs” fue el título del encuentro en el que representantes de SUTEBA, UTE, SUBTE, APA, ATE, SIPREBA contaron sus experiencias sobre estigmas que circulan en torno a nuestras identidades y prácticas sindicales, y Eliana Persky de la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual expuso sobre NODIO y el discurso del odio.

El seminario es dictado por Christian Dodaro, Dr. en Ciencias Sociales, secretario de Comunicación FEDUBA, miembro de espacios intersindicales y de comunicación popular; Ezequiel Asquinasi, titular de la agencia Asquinasi Comunicaciones y miembro del área de prensa del Ministerio de Trabajo de Nación desde hace más de dos décadas; Natalia Monserrat, realizadora audiovisual, docente de imagen e integrante de las comisiones de comunicación y género de ADAI; y Julieta Saavedra Ríos, comunicadora especializada en redes sociales sindicales, para responsables de comunicación de sindicatos de todo el país y estudiantes de la carrera.

Dodaro inició la charla recordando el ataque macrista contra lxs trabajadorxs estatales al describirlos como ineficientes e ideologizados. “Se construyó un discurso basado en una supuesta modernización, se los acusaba de grasa militante e incumplidores y se consideraba a la ideología como elemento negativo para un trabajo eficiente”, afirmó. Esta construcción no es potestad exclusiva de periodistas políticos, también aparece en la ficción. Gasalla presentaba a los y las estatales como vagos a principios de los 90 y la tira “El Tigre Verón” funcionó para construir una identidad del sindicalista como corrupto.

Mariano de Negri (CTERA) explicó que la serie de Polka se apoyó en una construcción social precedente, pero que al mismo tiempo hay una apropiación por parte de lxs estigmatizadxs de la palabra que estigmatiza. La palabra peyorativa se toma parte de la identidad para disputar su carácter de estigma. «Sans-culottes, descamisados, piqueteros son formas de asumir el estigma como parte de la identidad, y esa constitución es parte del terreno de disputa permanente”.

Elisa Semino (SUTEBA) resaltó cómo “los sectores del poder se esforzaron por evitar que lxs docentes nos reconozcamos como trabajadorxs que intervienen en las luchas populares”. Los neoliberales intentaron borrar la identificación de los trabajadorxs de la educación con el sindicalismo. Semino relató cómo ante las campañas sucias de la que fueron objeto se apeló a sensibilizar a la ciudadanía desde la empatía y el lugar que ocupa la escuela en la sociedad. “Hicimos una contracampaña, las patas de la mentira, contrastando el discurso oficial donde fue fundamental el contacto con el territorio para dar la batalla comunicacional, porque el insumo básico de la campaña lo dio la militancia”.

En esta misma línea, Paula Galigniana de UTE destacó la importancia de batallar desde lo comunicacional la información que atenta contra los derechos conquistados y que presenta a las y los docentes como quienes inician el conflicto.


Quique Rositto relató la disputa de lxs metrodelegadxs para obtener derechos laborales y combatir las acusaciones de patoteros e ignorantes. Hay ejes que van atravesando todos los conflictos sindicales donde se genera una grieta entre quienes reclaman y quienes podrían usar el servicio. “Hay que pensar cómo podemos pasar información y romper esa lógica, porque cada lucha potencia otras” señaló el representante que mostró una ingeniosa campaña donde mostraba a los trabajadores y trabajadoras del subte trabajando en la que ridiculizaban el mote de metrodelevagos.


Andrea Delfino de SIPREBA Telam relató la lucha de la agencia en 2018 y como demostraron su necesidad en el sistema de medios públicos, con una lucha que logró gran visibilidad. “El conflicto de Telam fue importante para el periodismo, porque éste es uno de los pocos lugares donde aún se cumple el Estatuto del Periodista Profesional”, concluyó.


Cecilia Moccia de los aeronáuticos de APA explicó el caso Latam y su reciente intento de vaciamiento. Los medios hegemónicos argumentaron una supuesta intransigencia del sindicato para justificar los despidos. Ante esta operación desde APA impulsaron el hashtag #NoalaExtorsionLatam para visibilizar que la pandemia es una excusa para avasallar derechos laborales. “Si bien no pudimos dar vuelta la estigmatización por la falta de acceso a los medios, irrumpimos en Twitter con nuestra voz diciendo lo que queríamos decir de manera colectiva”, manifestó.

Nacho Campora de ATE relató cómo los y las estatales fueron despedixs y perseguidxs durante el macrismo. “El desafío fue instalar que no sobraban trabajadorxs, sino que faltaban políticas pública, y con ello ganamos en cuanto a un mayor nivel de organización y unidad, usando también la consigna la unidad es el camino, que resulto anticipatoria”, reafirmó.

Al cierre, Eliana Persky, de Relaciones Institucionales de la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual afirmó que estas experiencias de deconstrucción de los estereotipos sirven para pensar las diferentes perspectivas de los discursos de odio, que son expresiones para acosar y privar del ejercicio de derechos a grupos de personas, plantean la exclusión definitiva del otro en el debate público. De este modo limitan la libertad de expresión, por ello, prevenir a las sociedades de estas prácticas habilita a la circulación de más discursos.

“Para la Democracia es clave una esfera pública enriquecida con diferentes voces, por ello es importante establecer que las expresiones de odio no son opiniones, sino que buscan anular a otrxs del diálogo”, aclaró. Definió a NODIO, la reciente iniciativa de la Defensoría del Público para proteger a la ciudadanía de las noticias falsas como una entidad que interviene ante estos discursos desde una perspectiva no punitiva. El organismo fue recientemente blanco de ataques por parte de operadores políticos y agentes corporativos, pese a que su función no es reguladora, sino que pugna por los derechos de la audiencias y sus intervenciones son reparatorias, en la búsqueda de una comunicación más respetuosa.

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