Desde marzo realizaron 26 trasplantes de médula ósea

El servicio de Trasplante de Médula Ósea del Garrahan realizó 26 trasplantes de médula ósea desde el inicio de la pandemia, lo que representa un logro importante en el marco del esfuerzo que realizan médicos, médicas, enfermeros y todo el personal de salud en el contexto del COVID-19.


“Al inicio de la pandemia, siguiendo recomendaciones internacionales, en el Hospital se consideró posponer momentáneamente el trasplante en aquellos pacientes en los que la postergación no implicaba un riesgo elevado para su pronóstico. La prolongación de la pandemia hizo que algunos pacientes suspendidos inicialmente fueran incluidos nuevamente en el programa por la progresión o el riesgo de su enfermedad de base”, dijo Raquel Staciuk, jefa del Servicio de Médula Ósea.


De esta forma, gracias al compromiso del personal del servicio de Trasplante de Médula Ósea pero también al aporte de las áreas de Laboratorio, Farmacia, Kinesiología, Alimentación y Esterilización, se pudieron llevar a cabo los procedimientos que son la única alternativa de vida para estos niños y niñas.


“El servicio de Trasplante de Médula Ósea al igual que los otros servicios de trasplante de órganos ha podido continuar sosteniendo en el presente año el principal valor que distingue al Hospital: la equidad. Hacer llegar al que menos tiene y más necesita una medicina de la más alta complejidad y calidad”, agregó Staciuk.


El trasplante de médula ósea se utiliza con fines potencialmente curativos en enfermedades graves de origen hematológico, oncológico, inmunológico y errores congénitos del metabolismo. Hasta septiembre, de los 26 trasplantes, 9 fueron realizados con donantes no relacionados (DNR), 8 con donante familiar, 8 autólogos, es decir que el donante y receptor es el mismo paciente, y un trasplante haploidéntico, o sea un donante no compatible 100 por ciento.


Dado que los pacientes trasplantados permanecen inmunocomprometidos luego de recibir el alta, la atención ambulatoria durante la pandemia representó también un gran desafío. “Afrontarlo significó revalorar también los criterios de seguimiento habituales, estableciendo una comunicación fluida a distancia, de manera de limitar en todo lo posible la concurrencia al hospital de aquellos pacientes cuyo seguimiento presencial pudiera postergarse”, destacó Staciuk.


En la unidad de trasplante, a la práctica habitual del aislamiento estricto del paciente desde su ingreso hasta el alta, se sumó la necesidad de minimizar el riesgo de que sus acompañantes pudieran ser transmisores del virus Sars-CoV-2. Para ello, se evitó al máximo la rotación de estos acompañantes a quienes, al igual que al paciente, se les realizaron hisopados previos a su ingreso.


¿Qué son las células progenitoras hematopoyéticas?


La médula ósea es un tejido que se encuentra dentro de la cavidad central de los huesos y contiene a las denominadas ‘células progenitoras hematopoyéticas’, más conocidas como células madre. Se encuentran también en la sangre del cordón umbilical y en la placenta del recién nacido. Las células madre dan origen al sistema hematopoyético, donde se producen los glóbulos blancos, los glóbulos rojos y las plaquetas.


“Un trasplante de células progenitoras hematopoyéticas (CPH), consiste en la sustitución de un sistema hematopoyético alterado por uno sano, lo que va a permitir el desarrollo de un nuevo sistema hematológico e inmunológico y así mejorar la supervivencia y en muchas ocasiones curar a aquellos pacientes que padecen enfermedades potencialmente mortales en los que otros tratamientos no son suficientes”, explicó Staciuk.


El trasplante no es un procedimiento quirúrgico: se realiza mediante administración endovenosa de células madre de un donante a un paciente (receptor) que ha sido previamente preparado para recibirla. Estas células sanas reemplazan a las células madres enfermas y comienzan a producir células sanguíneas propias en un plazo relativamente corto.


La donación de células madre es un acto sencillo sin riesgos significativos y se realiza en vida, en centros de trasplante habilitados. El donante debe ser sano, a las 48 horas de la donación puede retomar su actividad habitual y en aproximadamente 3 meses recupera la totalidad de las células extraídas.
En nuestro país el Registro de donantes no relacionados funciona coordinado por el INCUCAI. Cuando un paciente necesita un trasplante y no cuenta con un hermano histoidéntico, se realiza una búsqueda de donante no relacionado simultáneamente en el registro nacional y en los registros internacionales a través del INCUCAI.

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