Cómo integrar bebés, niños y perros

Alessandra Amieiro, veterinaria de DogHero, brinda algunos de los cuidados necesarios para garantizar la tranquilidad en el hogar cuando llegan los bebés a la vida de los perros.

Es sabido que la convivencia con perros mejora varios aspectos de la salud. Pero además es importante saber que las mascotas pueden ayudar a mejorar la salud y protección de bebés y niños, creando beneficios que los acompañarán toda la vida. El contacto saludable con animales desde temprana edad hace que el sistema inmunológico de los niños se fortalezca y esté menos expuesto a condiciones como alergias crónicas o hasta incluso asma.

Además, los perros brindan excelentes experiencias para los niños, desarrollando sus habilidades sociales y ayudándolos a aprender cómo lidiar con sus emociones. Para que todo esto ocurra, los adultos deben saber cómo integrar bebés y perros para que se lleven bien desde el comienzo.

Un nuevo perro

Al pensar en comprar o adoptar un perrito para la familia, siempre se debe considerar ciertos puntos: la edad de los niños, la salud, su sentido de responsabilidad, la rutina de la familia entera y los gastos que implica criar una mascota.

Si la familia aún no tiene un perro es recomendable que el niño ya domine su coordinación motora y también tenga un buen grado de entendimiento para saber que el perro es parte de la familia y debe ser tratado con respeto. Esto suele ocurrir entre los cuatro y cinco años de edad y es fundamental para que la relación entre ellos sea buena. Si el perro no se siente seguro cerca de un niño, puede tener reacciones defensivas.

Pero también puede suceder lo opuesto: los niños pueden sentirse frustrados y molestos si el perro no les hace caso o si muerde algo de ellos, por eso pueden intentar golpearlo. Es por esto que es importante que estén en una edad en la que ya entiendan que otros seres vivos también sienten y que no deben bajo ninguna circunstancia ser maltratados.

Sobre la salud de los pequeños, como ya fue mencionado, la convivencia con perros puede prevenir y mejorar alergias y asma. Un estudio realizado por la Universidad de San Pablo encontró menor incidencia de rinitis alérgica, resfriados, dolores de cabeza y dermatitis en niños con animales. El único motivo de salud para no tener un perro sería si el niño tiene alergia específicamente al pelo del perro. En este caso siempre es bueno consultar a un médico.

La participación de los hijos en el cuidado del perro también debe ser pensada. Los niños solo pueden realizar actividades como pasear, dar comida y ayudar en la limpieza del animal después de los 8 años de edad. Incluso con la ayuda de los niños, es responsabilidad del adulto garantizar que todo sea hecho de la forma correcta.

Otro punto a tener en cuenta es el bienestar del animalito que está por llegar. ¿Tendrá una compañía o estará solo la mayor parte del día en la casa? ¿Su familia tiene tiempo dentro de su rutina para jugar con él y darle toda la atención necesaria? ¿Están preparados para todos los gastos que esto implica (comida, vacunas, veterinario, peluquería y baño, hospedajes durante los viajes de los dueños, etc)? ¿Los niños están listos para convivir y amar a otro ser vivo que demanda tanta atención y compañía?

Tener un perro en casa significa estar comprometido a darle todo lo que él necesita para tener una vida plena, feliz y saludable. Su presencia reduce los niveles de estrés, y aumenta la alegría. Además que los niños ganan un nuevo amigo incondicional.

Un nuevo niño

Cuando llega un niño a la familia, lo mejor es comenzar a hacer los arreglos para que el perro acepte bien la llegada del bebé y se conviertan en mejores amigos. La clave para que todo funcione está en hacer los cambios poco a poco.

El perro no puede asociar al bebé a cosas negativas. Por ejemplo: si luego de la llegada del bebé, la mascota no podrá circular por los mismos espacios por los que está acostumbrado, se recomienda comenzar a limitar el acceso poco a poco y solo permitir que entre bajo la supervisión del humano. De esta forma el perro se acostumbrará mejor al cambio de rutinas, y así no va a pensar que todo cambió por el bebé.

A medida que se vaya armando el cuarto del bebé, es bueno dejar que el perrito huela y conozca el ambiente (siempre bajo supervisión). Los perros se acostumbran a sentir que hay algo diferente en su dueña, por eso se aconseja dejar que se acerque a la panza y la huela. Otra propuesta puede ser cambiar poco a poco los horarios de comida y de paseos, en base a los que realmente se puedan mantener luego de que nazca el bebé. Seguir siendo cariñoso con el perrito, permitirá que no se de cuenta que estos cambios no significan que él no será más amado.

Después del nacimiento del bebé, otro tip es pedirle a algún familiar algunos pañuelos que tengan el olor del bebé y se los de al perro. Permitir que lo huela muy bien, o dejarlos incluso en los lugares que a él le gustan (cerca de la comida) o en los que acostumbra a estar (como su camita). Así podrá comenzar a asociar el olor del bebé con cosas buenas.

Es imprescindible garantizar que el perrito tiene las vacunas y el antipulgas al día, cuando el bebé llega a la casa. Acercarlos de forma tranquila, gradual y nunca dejarlos solos para evitar cualquier accidente. Una de las cosas más importantes es incluir al perro en la rutina del bebé. Cuando uno está cuidando o dándole de comer al bebé, se puede dejar que el perro esté cerca y hasta incluso conversar con él en esos momentos para que se sienta incluido en la familia.

Con el tiempo la nueva rutina se va estableciendo y el perro se acostumbrará a compartir la atención con su nuevo hermano.

¡Se pelearon! ¿Y ahora?

Si el perro mordió al niño, porque no lograron entenderse, no quiere decir que el amor se acabó. Antes de tomar cualquier medida, hay que limpiar bien la herida del niño con agua y jabón y llevarlo al hospital para verificar con el médico si hay necesidad de hacer algún tratamiento o darle algún remedio referente a prevención de infecciones o rabia.

Por eso es importante prestar atención y vigilarlos mientras estén juntos. Igualmente, si el perro continúa agresivo con el niño, lo mejor es buscar ayuda de un especialista en comportamiento canino. 

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